| Nicolás
BARRERA: “La Batalla Final”
Historia de hace casi un cuarto
de siglo:
su fugaz paso por Torre Blanca
No recuerdo
con exactitud en qué momento apareció Barrera
por Torre Blanca pero sí cuándo comenzó
su actividad política dentro del club (o sea que soy
un testigo privilegiado de sus primeros pasos en la política
del ajedrez).
Corría
el año 1980 y el Club estaba presidido por José
Rodríguez, que había asumido por la renuncia
de Alberto Vinent. Dos hechos centrales caracterizaron el
mandato de esta Comisión Directiva. En primer lugar
se logró la habilitación municipal del Circulo;
fue una movida muy buena encabezada por Rodríguez que
movilizó a la masa societaria creando brigadas de trabajo
para lavarle la cara al Círculo y dejar en condiciones
la sede social. Pero por el otro lado se empezó a generar
un desorden institucional generalizado que, de seguir su cauce,
ponía en peligro la existencia misma de Torre Blanca;
y esta situación se reflejaba tanto en lo administrativo
como en lo político.
Creo
que el Boletín emitido por esa conducción, en
la que aparece Marcelo Tempone en la tapa, y que dice: Año
1 N° 1 (ignorando toda la historia y trayectoria
del boletín y por ende del club) no fue un simple error
sino todo un símbolo de una nueva política que
nada tenía que ver con la historia del club.
Esta situación
llevó a un grupo de socios, en su mayoría ex
directivos, a formar una lista opositora para disputar en
la Asamblea la conducción del Círculo.
Por primera,
y única vez, en la historia del club hubo dos listas
que se enfrentaron para dirigir los destinos de Torre Blanca.
Una, encabezada
por José Rodríguez cuyo vocero y voz cantante
en la Asamblea era Nicolás Barrera (entonces Secretario
de Rodríguez), y la otra encabezada por Carlos López.
Aunque Barrera y Rodríguez habían accedido a
sus cargos de conducción estutariamente, en este punto
destaco que ninguno de ellos fue electo en Asamblea de socios.
La Asamblea
le dió el triunfo a la lista opositora que presidí
y quienes fueron derrotados en la contienda electoral nunca
lo asimilaron.
Asumieron
en lo sucesivo una actitud de continuo hostigamiento hacia
las nuevas autoridades que llegó a su máxima
expresión cuando desde la Tesorería se le hizo
una solicitud de rutina a un socio para que regularizara su
situación de morosidad en la cuota social. La reacción
del socio fue tan inusitada, impropia y violenta que obligó
a la Comisión Directiva a su expulsión. Esta
medida fue luego conmutada por una suspensión de seis
meses, tras recibirse un pedido formal de disculpas y una
solicitud de reconsideración de la medida, firmada
por el expulsado y otros 34 asociados.
Mientras
tanto no cesaba el hostigamiento: la cartelera donde se informaban
los torneos y otras actividades era continuamente rota y usada
para desprestigiar o amenazar a las autoridades.
Fueron
hurtados de Secretaría el Libro de Actas de Comisión
Directiva, tres Registros de Socios, comprobantes contables
y el fichero de socios, todos elementos sin valor para quien
los tuviera pero que su falta producía un gran daño
administrativo al Círculo.
En el
marco de esta situación descontrolada e irracional
la Comisión Directiva resolvió hablar con Barrera.
Por aquel
entonces veíamos en el susodicho a una persona con
la que se podía razonar y llegar a un entendimiento.
Nos parecía una persona equilibrada y respetable a
pesar de las grandes diferencias en la asignación de
prioridades y creíamos honestamente que habíamos
encontrado la llave para desactivar el conflicto.
¡¡
Qué inocentes !! Barrera nos escuchó
en silencio y se fue.
Inmediatamente
después de esta charla se precipitaron los acontecimientos:
el socio suspendido presentó su renuncia como socio
con epítetos descalificantes para algunos miembros
de la Comisión Directiva y con frases que dejaban entrever
un gran desprecio por la Institución.
Simultáneamente
presentaron la renuncia otros quince asociados, algunos de
ellos adhiriendo a los conceptos vertidos en la renuncia.
Nicolás Barrera entre ellos. La Comisión Directiva
aceptó la totalidad de la renuncias y rechazó
los términos de las mismas. Posteriormente la Asamblea
General Ordinaria rechazó la renuncia del socio y lo
expulsó, asimismo declaró personas no gratas
a aquellos socios renunciantes que habían adherido
a los conceptos expresados por el socio expulsado. Nicolás
Barrera entre ellos...
El grupo de “renunciantes”, “expulsado”
, y “personas no gratas,” para ese entonces claramente
liderados por Nicolás Barrera, partieron para siempre
de TORRE BLANCA y recalaron en el C.A. San Telmo primero,
River Plate después para finalizar anclando en GEBA.
Así fueron los hechos que vivi. Y así
te los cuento yo a vos.
Un viejo indio también me contó que
muchos años después, cuando algunos creían
que Barrera era un “cadáver insepulto”
se levantó de su lecho de muerte y asoló a la
FMDA y a la FADA.
Dice el viejo indio que en las noches de luna llena ve al
fantasma de Barrera rondar por las salas de Torre Blanca y
se escucha como un bramido su grito de ultratumba:
“LA ULTIMA BATALLA LA DARÉ EN TORRE BLANCA.
Carlos Eugenio
López
Prosecretario de la actual CD de Torre Blanca |