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Nicolás Barrera y Torre Blanca
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{El presidente que encontró
su propia barrera

por el AI Adrián Roldán

Mucho se comenta acerca del pasado "torreblanquino" del presidente de la FADA, Ramón Nicolás Ventura Barrera.

La mayoría de esos comentarios son producto de sus propias palabras y dichos en distintas reuniones, donde queda como "el salvador" de Torre Blanca en "oscuras" épocas donde pareciera que el Círculo era un caos y se salvó gracias a él.

Barrera siempre dice: "La batalla final será en Torre Blanca".
Por qué lo dice? ¿En qué está pensando cuando dice eso?
¿Es acaso resentimiento? ¿Tiene una deuda pendiente?

Tantas veces llegaron estos comentarios a los oídos de "históricos" dirigentes de Torre Blanca hasta que uno se cansó y solicitó publicar algo que, durante muchísmos años, nadie se interesó en publicar, quizás porque nadie pensaba que tuviera relevancia para el desarrollo del ajedrez argentino, ya que evidentemente nadie pensó que Nicolás Barrera llegaría a ser lo que es y llegar a lo que llegó, en todo sentido.

Vea aquí "la verdadera historia de Nicolás Barrera y su inolvidable paso por Torre Blanca", líneas remitidas por mi amigo Cárlos López acerca de cómo vió él los años 1980-81 en Torre Blanca.

“Carlitos” en ese entonces ya era un ex presidente (1976-79) de Torre y yo era el Campeón Cadete (el actual Campeón Argentino GM Ariel Sorín era el Campeón Infantil del Círculo).

Nicolás BARRERA: “La Batalla Final”
Historia de hace casi un cuarto de siglo:
su fugaz paso por Torre Blanca

No recuerdo con exactitud en qué momento apareció Barrera por Torre Blanca pero sí cuándo comenzó su actividad política dentro del club (o sea que soy un testigo privilegiado de sus primeros pasos en la política del ajedrez).

Corría el año 1980 y el Club estaba presidido por José Rodríguez, que había asumido por la renuncia de Alberto Vinent. Dos hechos centrales caracterizaron el mandato de esta Comisión Directiva. En primer lugar se logró la habilitación municipal del Circulo; fue una movida muy buena encabezada por Rodríguez que movilizó a la masa societaria creando brigadas de trabajo para lavarle la cara al Círculo y dejar en condiciones la sede social. Pero por el otro lado se empezó a generar un desorden institucional generalizado que, de seguir su cauce, ponía en peligro la existencia misma de Torre Blanca; y esta situación se reflejaba tanto en lo administrativo como en lo político.

Creo que el Boletín emitido por esa conducción, en la que aparece Marcelo Tempone en la tapa, y que dice: Año 1 N° 1 (ignorando toda la historia y trayectoria del boletín y por ende del club) no fue un simple error sino todo un símbolo de una nueva política que nada tenía que ver con la historia del club.

Esta situación llevó a un grupo de socios, en su mayoría ex directivos, a formar una lista opositora para disputar en la Asamblea la conducción del Círculo.

Por primera, y única vez, en la historia del club hubo dos listas que se enfrentaron para dirigir los destinos de Torre Blanca.

Una, encabezada por José Rodríguez cuyo vocero y voz cantante en la Asamblea era Nicolás Barrera (entonces Secretario de Rodríguez), y la otra encabezada por Carlos López. Aunque Barrera y Rodríguez habían accedido a sus cargos de conducción estutariamente, en este punto destaco que ninguno de ellos fue electo en Asamblea de socios.

La Asamblea le dió el triunfo a la lista opositora que presidí y quienes fueron derrotados en la contienda electoral nunca lo asimilaron.

Asumieron en lo sucesivo una actitud de continuo hostigamiento hacia las nuevas autoridades que llegó a su máxima expresión cuando desde la Tesorería se le hizo una solicitud de rutina a un socio para que regularizara su situación de morosidad en la cuota social. La reacción del socio fue tan inusitada, impropia y violenta que obligó a la Comisión Directiva a su expulsión. Esta medida fue luego conmutada por una suspensión de seis meses, tras recibirse un pedido formal de disculpas y una solicitud de reconsideración de la medida, firmada por el expulsado y otros 34 asociados.

Mientras tanto no cesaba el hostigamiento: la cartelera donde se informaban los torneos y otras actividades era continuamente rota y usada para desprestigiar o amenazar a las autoridades.

Fueron hurtados de Secretaría el Libro de Actas de Comisión Directiva, tres Registros de Socios, comprobantes contables y el fichero de socios, todos elementos sin valor para quien los tuviera pero que su falta producía un gran daño administrativo al Círculo.

En el marco de esta situación descontrolada e irracional la Comisión Directiva resolvió hablar con Barrera.

Por aquel entonces veíamos en el susodicho a una persona con la que se podía razonar y llegar a un entendimiento. Nos parecía una persona equilibrada y respetable a pesar de las grandes diferencias en la asignación de prioridades y creíamos honestamente que habíamos encontrado la llave para desactivar el conflicto.

¡¡ Qué inocentes !! Barrera nos escuchó en silencio y se fue.

Inmediatamente después de esta charla se precipitaron los acontecimientos: el socio suspendido presentó su renuncia como socio con epítetos descalificantes para algunos miembros de la Comisión Directiva y con frases que dejaban entrever un gran desprecio por la Institución.

Simultáneamente presentaron la renuncia otros quince asociados, algunos de ellos adhiriendo a los conceptos vertidos en la renuncia. Nicolás Barrera entre ellos. La Comisión Directiva aceptó la totalidad de la renuncias y rechazó los términos de las mismas. Posteriormente la Asamblea General Ordinaria rechazó la renuncia del socio y lo expulsó, asimismo declaró personas no gratas a aquellos socios renunciantes que habían adherido a los conceptos expresados por el socio expulsado. Nicolás Barrera entre ellos...

El grupo de “renunciantes”, “expulsado” , y “personas no gratas,” para ese entonces claramente liderados por Nicolás Barrera, partieron para siempre de TORRE BLANCA y recalaron en el C.A. San Telmo primero, River Plate después para finalizar anclando en GEBA.

Así fueron los hechos que vivi. Y así te los cuento yo a vos.

Un viejo indio también me contó que muchos años después, cuando algunos creían que Barrera era un “cadáver insepulto” se levantó de su lecho de muerte y asoló a la FMDA y a la FADA.

Dice el viejo indio que en las noches de luna llena ve al fantasma de Barrera rondar por las salas de Torre Blanca y se escucha como un bramido su grito de ultratumba:
“LA ULTIMA BATALLA LA DARÉ EN TORRE BLANCA.

Carlos Eugenio López
Prosecretario de la actual CD de Torre Blanca

 

 

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