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Por
el A.I. Leandro Plotinsky
Miembro
del Comité de Titulos
y
Rating
FIDE
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Hoy
comentaremos los grandes cambios que hubo en los ritmos de juego del ajedrez
gracias a la utilización de los relojes electrónicos.
Como es conocido, la mayoría de los torneos de ajedrez, especialmente los
de alta competencia, se jugaban con ritmos que incluían partidas suspendidas.
Ante esto, era de vital importancia el equipo de analistas de cada jugador.
Mas recientemente, lo mismo se aplicaba a la computadora que el jugador pudiera
tener. Esto abrió la polémica acerca de la deportividad en jugar partidas
suspendidas.
Cuando Fischer propuso abolir las partidas suspendidas y jugar las partidas
en un solo día con un ritmo de juego que otorgara segundos extras por cada
jugada, todos lo miraban extrañados ya que no existían relojes adecuados para
tal propuesta.
Pero al poco tiempo aparecieron los relojes electrónicos o mejor llamados
digitales y el ritmo de juego de Fischer fue posible. Comenzaron a jugarse
partidas a 2 horas para cada 40 jugadas, luego 1 hora más sin límite y, agotado
ese tiempo, se asignaban 20 segundos por jugada realizada.
En ese momento comenzó a discutirse si el padre de la idea era Fischer o Bronstein.
En realidad ambos sugerían asignar tiempo extra por jugada, sólo que lo hacían
de distinta manera.
Fischer propuso asignar tiempo extra por cada jugada desde el comienzo mismo
de la partida, acumulando por lo tanto, el tiempo "ahorrado".
El ritmo de Bronstein sugiere asignar tiempo extra por cada jugada desde el
comienzo mismo de la partida pero sin acumular ya que, en este sistema, nunca
se puede disponer de más tiempo que el que se tenia al hacer la ultima jugada.
Inmediatamente apareció un tercer ritmo llamado FIDE que utiliza las ideas
de Fischer y Bronstein pero que asigna el tiempo extra para cada jugada cuando
se agota el tiempo de uno de los dos jugadores, evitando así los terribles
"finish".
En Argentina la llegada de los relojes digitales hizo que se jugaran muchos
torneos rápidos utilizando la asignación de tiempo extra. Hasta en los abiertos
importantes se juega con este sistema, pero debido a la escasez de estos relojes
solo se usan en las primeras mesas. El ritmo de juego mas frecuente es el
de 2 horas sin límite mas 20 segundos por movida.
En el Campeonato Argentino Superior jugado en Chaco en el año 1995 se produjo
una interesante nota. Los jugadores exigieron a la organización la utilización
de relojes digitales, para evitar los reclamos de tablas ( porque con la asignación
de tiempo extra no existe reclamo de tablas).
En esta modalidad los únicos reclamos validos de tablas son los que surgen
por hacer 50 jugadas sin movimiento de peón o captura de pieza o por repetir
3 veces, fotográficamente, la misma posición.
La organización accedió al pedido y desde Buenos Aires se mandaron los relojes.
El ritmo utilizado en el campeonato fue de 2 horas para 40 jugadas, 1 hora
a "finish" y luego 20 segundos extras por jugada.
Pero el ritmo que revolucionó el tema es sin duda el que empezó a utilizarse
en el Campeonato del Mundo jugado en Groningen 1997 y en Lausana 1998 donde
Karpov venció a Anand.
El ritmo utilizado en esas oportunidades fue de 100 minutos para cuarenta
movidas, 50 minutos para 20 jugadas y finalmente 10 minutos por jugador a
finalizar, con 30 segundos extras por jugada durante toda la partida. Creo
que este ritmo tiene grandes ventajas ya que los jugadores tienen que anotar
durante toda la partida y además, antes de llegar al control, tienen como
mínimo 30 segundos para realizar cada movimiento. Esto, sin dudas, hace que
se vea un mejor ajedrez.
Este ritmo de juego también se utilizó en la Olimpiada de Elista 1998. En
Argentina empezó a usarse en el Campeonato Argentino 1998 de Villa Martelli,
y luego en el Zonal Sudamericano clasificatorio al Mundial de Las Vegas jugado
en Córdoba y que me tocó arbitrar.
Puedo asegurar que este ritmo es hoy casi insuperable para este tipo de torneos.
Organizadores, árbitros y jugadores coinciden con esto, aunque, visto el ritmo
de los cambios, en poco tiempo les deba informar acerca de nuevos ritmos y
mejoras.
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